Mi seño huele a lavanda (1 parte)

Se dice que de tanto roce…Terminamos por parecernos y siento que tengo el corazón de un Down y la metodología de trabajo de un Asperger.

Hay tanta información que nos llega, tantas innovaciones, gente tan maravillosa e inteligente, que muchas veces no sabemos cómo podemos llevar a cabo nuestro trabajo, nos preguntamos ¿Qué teoría sigo?, ¿Qué aspectos valoro?, en la red hay miles de recursos y gracias tenemos que dar por vivir en esta era de conocimiento compartido y poder llevar nuestro trabajo alrededor del mundo y conocer el de otros.

Uno de los pilares fundamentales y no me cansaré nunca de repetir es el conocer a nuestros alumnos, en educación especial por ejemplo, trabajamos mucho en base a un Dictamen, Diagnostico, Adaptaciones y muchas veces el papeleo nos consume y perdemos esa esencia tan importante que es el poder mirar más allá de los ojos de mis alumnos, tengo determinados alumnos con un diagnóstico, pero ninguno es igual otro, y eso debo respetarlo.

Durante mis años de experiencia como profe para estudiantes de educación especial en mi país natal Venezuela, recomendaba a mis alumnas desarrollar la capacidad y la intuición de un águila, es vital en nuestro trabajo y más si estamos en aulas abiertas o centros de educación especial, no podemos bajar la guardia, debemos estar alertas, no es fácil pero tampoco imposible y el tiempo y la experiencia te llevan a construir ese “sentimiento” dentro del alma y ponerlo en práctica cada día, el elegir la metodología de trabajo a utilizar cuando tenemos grupos heterogéneos y con niveles de competencia de diversos cursos, implica la misma acción, la clave está en que si conozco a mis alumnos la tarea de educarlos será mucho más fácil, he tenido alumnos que durante años no demostraron afecto, pero las seños le daban la oportunidad de brindarlo… o tenían la etiqueta “ten cuidado que muerde, ten cuidado que te agrede en el ojo con el dedo. En fin muchas situaciones que se presentan en nuestro día a día y debemos aprender a vivir con ellas.

En plan broma con mis colegas del cole les digo que debe existir un “kit” para seños de educación especial con pomadas y protección para los mordiscos, los golpes, los arañazos y las caídas, una pastillita de paciencia y fortaleza para esos días no tan buenos que tenemos dentro del aula en ocasiones, pero lo que si y estoy convencida es que al ver los logros por pequeños que sean de mis peques, mi corazón y mi alma se enriquecen y es cuando llego a casa me siento frente al ordenador a buscar recursos y planificar mis clases con mi infusión de lavanda y sonrío plácidamente.

Nubecitas de sabiduría

3 pensamientos en “Mi seño huele a lavanda (1 parte)

  1. Rosana

    Hola Patricia,
    Me ha gustado mucho la ternura con la que nos cuentas tu sueño y sobre todo lo claro que lo tienes :-)
    Hay una frase con la que me identifico mucho y que repito siempre que puedo ;-) y es que “todos somos especiales” así que el esfuerzo de intentar trabajar con metodologías verdaderamente eficaces es una tarea que tenemos que tener muy presente todos en todas las situaciones.
    Muchas gracias por tus palabras y espero que nuestros sueños sea hagan realidad.
    Un abrazo,
    Rosana
    Ah! una cosita, yo añadiría en ese “kit” píldoras de buen humor a tomar en grandes dosis, muy bueno y muy recomendable para el corazón :-D

  2. Alberto

    Hola Patricia.

    Coincido con Rosana que la ternura que muestras es encomiable, quizás porque eres así o quizás porque se te “ha pegado” de tus alumnos. Yo me quedo con lo de mirarlos a los ojos e intentar descubrir su mundo interior. A seguir soñando.

    Un abrazo:

    Alberto

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