¿Por qué mi avatar es Jack Sparrow?

Hace poco me decía una amiga que con esa imagen en facebook no iba ligar nada, peor sería poner la de verdad. Realmente no lo elegí yo, lo colocó mi compañera utilizando el dibujo que hizo uno de mis hijos, eso le confiere un carácter personal y afectivo importante.

El personaje en sí me gusta. Es un antihéroe, nunca sabes si es valiente o cobarde porque alterna ambos registros, las huidas más indignas junto a las hazañas más generosas y audaces. Es partidario de la negociación antes que del enfrentamiento. Está a favor de la no violencia en un entorno descaradamente violento. Pero sin duda, una de las cosas que más me atraen de él es su brújula. Una brújula que no señala el norte con lo que pasa a ser el hazmerreir del gremio no sólo de piratas, sino de navegantes en general. Puede parecernos un joven sin rumbo, pero lo curioso es que la brújula no está estropeada sino que marca la dirección de lo que realmente desea, su meta, sus sueños.

Jack sabe priorizar lo que en cada momento es importante aunque sus acciones resulten incomprensibles para los que le rodean. Vemos en él una ingente dosis de imaginación para buscar caminos poco corrientes, para encontrar salidas que parecen imposibles y generosidad para ceder los objetos que tan afanosamente consigue a otros que los necesitan más que él. Cae antipático al resto de piratas porque desentona en tan aguerrido grupo.

Creo que los jóvenes de hoy, esa generación Y poseen el mismo tipo de brújulas y nosotros los definimos como “desnortados” porque no atisbamos su norte que creemos equivocado simplemente por desconocimiento o porque no coincide con el que este sistema considera correcto.

Espero que de estas generaciones salgan piratas como Jack Sparrow, de los otros ya hay bastantes el la política, la banca o copando y presidiendo juntas de accionistas.

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