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Aprender a comprometerse

No siempre realmente he tenido en cuenta del todo el tema del compromiso, quizás no le he dado la suficiente importancia, y este concepto que en su día toqué en orientación educativa, lo he tendido a dejar en segundo plano.  Creo que esto mismo os ha podido suceder a alguno de vosotros y vosotras algunas veces. Bueno pues gracias a la oportunidad de tratarlo un poco este año de la mano de un profesor, me ha hecho replantearme desde entonces muchas cosas y ser más consciente de ello.

Primero lo que nos viene a la mente, es lo que significa compromiso, pues bien una respuesta simple sería: la capacidad de responder, algo que debe asumir la persona con responsabilidad. Y os preguntaréis quizás que porque insisto tanto en este tema, y es porque opino que es importante que aprendamos a comprometernos, porque muchas veces pueden ocurrir varias cosas:

- Nos comprometemos demasiado, sin ser conscientes de que nos estamos comprometiendo.

- No nos damos cuenta de los precios que pagamos al romper los compromisos.

- Nos comprometemos sin darnos cuenta de si vamos a ser capaces de cumplir esos compromisos o no.

Por tanto ante esto, ¿qué debemos hacer?

- Pues algo claro es que debemos “renegociar” nuestros compromisos, practicar este tipo de actividad. Los compromisos se pueden negociar siempre que se haga a tiempo. Y ¿cómo se hace esto? Bien, esto puede parecer difícil, pero no lo es tanto, la palabra que aquí también entraría para mí es la organización. Si tú tienes tú agenda, con todo lo que debes hacer y los compromisos, puede suponer un agobio quizás ver los cercanos sobre todo, los lejanos, y claro que los que nos suponen más importancia, pero es necesario tenerlos visibles para no olvidarlos. Bueno en ocasiones puede ocurrir que tenemos que hacer muchas tareas obligatorias, y también está la parte del ocio y de las relaciones familiares y de amistad, por lo que ante eso aunque nos cueste debemos aparcar esa parte un poco, pero esto no significa sacrificarlo, sino aplazarlo. Así que esto queda así, tenemos que programar mejor nuestras tareas y aplazar ciertos compromisos más lejanos para cumplir los cercanos, pero no significa que los olvidemos y demos de lado.

- Si hacemos lo anterior será más fácil no romper nuestros compromisos, si los negociamos a tiempo, porque está claro que el primer precio que pagas al no cumplirlo es contigo mismo, te viene el remordimiento, no sabemos como solucionarlo, porque has podido dañar de alguna manera al otro.

- Y por último un consejo que puede ayudar, es que adquiramos solos los compromisos que creamos que vamos a poder cumplir, pensar en ellos, clarificarlos, reflexionar y por supuesto ser justos con nosotros mismos, y los demás.

Para terminar creo por experiencia, que debemos aprender a comprometernos de forma satisfactoria, por lo que poco a poco tenemos que intentar conseguirlo y aprender a no comprometerse de manera errónea. Solo probarlo, pensar en como lo hacéis, reflexionar sobre ello y si ya sabéis comprometeros os felicito, y sino merece la pena intentarlo, nos lo debemos a nosotros/as y a las personas con quienes lo adquirimos.